Y solamente te pido que vengas, que me mires hondamente con los ojos de bosque humedo, que beses hasta apagar la ultima, escondida, remota chispa de mi cuerpo, y me dejes morir, por favor, me dejes morir sonriendo porque la muerte tendra tus ojos y querre ir con ella, apretada mi mano a la suya, contenta, mientras vos regresas a tu segura, planificada sensata, sobria, conveniente vida; allá, donde termina el trazo del humo...
P.D
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