Rueda tu adiós. Rueda como un viento sobre las arenas del desierto, levantando un oro que resplandece al sol, quema, lastima los ojos. Y entonces el llanto corre por mi rostro y tengo que inventar cualquier excusa para cortar la charla o el trabajo, me entró una basurita, se me hace tarde, chau.
Rueda como una piedra, y montaña abajo, corazón abajo, va formando un alud, y tanta nieve me aplasta, me ahoga. No puedo, no puedo soportarlo. Quiero arrancarme el adiós de encima, quiero liberarme del adiós. Y nada. No puedo.
Podría decirte que tu adiós tiene más poderes sobre mí que los que tuvo tu amor.
No comments:
Post a Comment